Delincuencia femenina en la Argentina

Dr. Alberto Campos Carlés

Análisis de una problemática controversial

Si, según el censo 2010, las mujeres en la Argentina son 20.477.339, y el porcentaje que les corresponde a las comprendidas entre 15 y 44 años está en el 51.4%, este grupo etáreo suma en total: 10.509.932. Si el aborto en Argentina, que aún es ilegal y mayoritariamente clandestino, se calcula en 500.000 por año (un 40 % de los embarazos), el porcentaje de esas más de 10 millones de mujeres en edad fértil que cometerían anualmente el delito del aborto, sería del orden del 5%. Si lo llevamos al total del género femenino en la Argentina, el 2,5 % de las mujeres delinquen anualmente, sólo en este rubro.

Según el Sistema Nacional de Información Criminal, en el año 2008 (no hay publicados datos más actuales) se registraron 297.825 delitos contra las personas en la Argentina, con una tasa de 749,33 por cada 100.000 habitantes.

Podemos asumir que, estadísticamente, el género masculino lleva la delantera en este último rubro y aunque algún porcentaje menor le pertenezca al género femenino, podemos apreciar que, si consideramos al aborto un "delito contra las personas”, (Código Penal Argentino), la relación se invierte y el género femenino le lleva una amplia delantera en estos delitos al género masculino. Concretamente, lo duplica, pues si enfrentamos los casi 300.000 delitos contra las personas (dato 2008) con los 500.000 abortos a los que habría que sumarle la porción femenina de la torta de los 300.000, y restársela al género masculino, podemos considerar con claridad que en materia de delitos anuales contra las personas, el género femenino lleva la delantera, y dicha delantera le pertenece con holgura a la mitad de ese género, o sea, al grupo en edad fértil.

Y ni qué hablar si sólo computamos las cifras referidas al capítulo "Delitos Contra la Vida".El Código Penal establece una pena de entre 1 y 4 años de prisión para la mujer que abortare. ¿Dónde alojar a esas 500.000 mujeres/anuales para que cumplan la condena? Pongamos que en promedio sumen 2 años de condena. Y que se condene a un…¿5%? Serían 50.000 presas que deberían estar internadas por esta causa, permanentemente en nuestras prisiones.

Veamos ahora la problemática sobre alojamiento en prisiones en la Argentina: En el año 2000 (no hay cifras actuales, pero mucho no ha mejorado la situación), las personas alojadas en cárceles federales, provinciales y otras dependencias oficiales eran 39.917. Y la capacidad era de 25.972. Una intolerable sobrepoblación de las cárceles con un déficit de alojamiento de 14.063 plazas.(*)(*) Fuente: Servicio Penitenciario Federal, Servicios Penitenciarios Provinciales y Dirección Nacional de Política Criminal; relevamiento al 15/03/2000.

A primera vista, podemos pensar que aquí algo anda mal, y que los números deben. por lo menos, estar mal tomados. O nos están hablando de algo que no tenemos en cuenta, que no vemos o no queremos ver. Veamos:

 
 
TIPO DE DELITO CANTIDAD TASA CADA 100.000 HAB.
Total de Hechos Delictuosos 1.310.977 3.298,42
Delitos contra las personas 297.825 749,33
Homicidios dolosos 2.305 5,80
Lesiones dolosas 145.240 365,42
Delitos contra la propiedad 769.227
1.935,38
Robos (Incluye tentativas) 398.361 1.002,28
Hurtos (Incluye tentativas) 284.205 715,06

Ref: Dirección Nacional de Política Criminal – Ministerio de Justicia, Seguridad y DD.HH. (2008)

 

Hablamos de “delitos contra las personas”, casi 300.000 sobre un total de 1.300.000 de hechos delictuosos, en su gran mayoría delitos contra la propiedad. Pero de esos 300.000 "delitos contra las personas", los homicidios dolosos fueron 2.305. Y no se puede decir “solamente” 2305, pues esa cifra representa un promedio de 6,3 homicidios dolosos por día, que no es poco. Pero si tenemos en cuenta que hay quienes asimilan el aborto con un homicidio doloso, el número de unos y otros es alarmantemente dispar: 1370 abortos por día. (algunos lo bajarían a 1000) frente a 6,3 homicidios dolosos.

Otro dato para tener en cuenta es que las estadísticas oficiales de “Delitos Contra las Personas” no consignan al aborto como tal, a pesar que éste, en el Código Penal, se encuentra catalogado como “Delitos Contra la Vida”, un subrubro de "Delitos Contra las Personas".

Cuando muere por homicidio una mujer embarazada, el delito es cometido sobre “una sola persona” y no dos, y se consigna como un solo delito contra las personas.

El aborto, a pesar de no constituir un homicidio doloso, se encuentra en el Código Penal en el Título: “Delitos Contra las Personas”, Capítulo: "Delitos contra la Vida". Entonces, o algo anda mal con estos números, o con la nomenclatura de los delitos, o las mujeres son mayoritariamente delincuentes. Y si lo son, mejor dejémoslo pasar. O hay delitos que merecen consignarse, y hay delitos que merecen ignorarse.

La mitad de los países del mundo no considera al aborto un delito, no está penalizado y está reglamentada su práctica. En nuestro país, es ilegal, salvo excepciones, el "aborto no punible" que, a pesar de ello, la mitad del país no acepta, aunque sea legal. También la mitad del país considera que debería legalizarse en general la práctica del aborto. Y la otra mitad, liderada por organizaciones “pro vida”, rechaza toda práctica que atente contra el progreso de cualquier embarazo. En esta materia, el Código Penal, crípticamente, ha tratado el tema del aborto en el mismo Capítulo que el de homicidios, englobando ambos en “Delitos Contra la Vida”, pero separándolos en artículos muy diferentes.Por su lado, el Código Civil, aunque en el art. 70º reserva derechos a quienes considera “personas desde el momento de la concepción”, en el art. 74º establece que “dichos derechos caducan si no nace vivo, y será considerado como que nunca existió”. Toda una contradicción. Ninguna persona puede, en ningún trance, ser tratada así, a menos que, jurídicamente, no sea considerada como tal.

Si, por otro lado, reflexionamos que la mujer tiene el derecho a ser considerada ni más ni menos como el hombre, más allá de las etapas particulares de su vida, sobre todo la de gestante, llegamos a la conclusión de que la mujer, igual que el hombre es “una sola persona”, desde que nace hasta que muere, y el derecho debe tratarla como tal. Por lo tanto, el embarazo, con todo respeto, debería ser considerado como un "proyecto" de persona, o como una persona “en gestación”, y no una persona como tal. Y se abandonarían las confusiones, que no son para nada inocentes.

Así se justifica que, a pesar de la enorme cantidad de abortos anuales que ocurren en nuestro país, sean 300.000 o 500.000 (más de 1000 por día), este hecho no alarme tanto a la población como los 2.305 homicidios dolosos (que en la actualidad pueden ser más), con la preocupante tasa de 6,3 por día. El aborto no es, ni puede, ni debe ser asimilable al homicidio doloso, a pesar de compartir un Capítulo en el Código Penal, en el cual tienen tratamiento diferente y aparte, y las penas difieren sustancialmente..

La mitad de los países del mundo no consideran delito al aborto (Uruguay acaba de incluirse), y la mitad de nuestra población, aunque aún persiste su ilegalidad, tampoco lo considera un delito. Tampoco resulta asimilable la condición jurídica de persona al nasciturus, el que sí puede ser considerado una persona “en gestación” o un “proyecto” de persona, de acuerdo a lo que establece el Código Civil.Y la mujer debería ser considerada siempre y en cualquier circunstancia de su vida “una sola persona”, asimilando efectivamente sus derechos a los del hombre. La Convención sobre la no discriminación de la mujer, de rango constitucional, lo sugiere enfáticamente en varios artículos. Una deuda milenaria.

De esto también se desprende que el respeto a la voluntad procreativa de la mujer resulta esencial para llevar a buen término un embarazo, que sólo necesita de apoyo y ayuda por parte del Estado, y no un tutelaje arbitrario, anacrónico, discriminatorio e ineficiente. Ineficiente, pues la discusión actual “vida sí, abortos no”, no tiene en cuenta la realidad concreta que pasa por “aborto legal y seguro, versus aborto clandestino e inseguro”. Y este último con sus secuelas de mortalidad materna y graves complicaciones, con más de 50.000 casos de internaciones registradas anualmente en los Hospitales Públicos de la Argentina, lo que constituyó, constituye y seguirá constituyendo (si seguimos así) una insoslayable problemática de nuestra Salud Pública. La pasada, la actual y la porvenir, si no modificamos actitudes en base a los paradigmas que esta situación plantea, sin prejuicios, con lenguaje claro y preciso y con el criterio amplio y solidario que merece.PD: ¿Será que la delincuencia femenina representa una urgente e insoslayable cuestión de Estado y debemos abocarnos a construir prisiones femeninas a destajo , o es sólo una cuestión de números equívocos, un inveterado error estadístico, o un equívoco catastral, de nomenclatura? Tal vez, y tal vez sea todo eso junto, participando en la conformación de ese cúmulo de cuestiones irresueltas que se evidencia, ya indisimulable, bajo la alfombra seudoprotectora de nuestra particular sociedad…